Quién es el Profetato

Primera parte: El Descubrir
En agosto de 1998 entré por primera vez a un salón de clase siendo el profe. La verdad es que, solo dos horas antes de entrar a ese salón, no tenía ni idea que me convertiría en profesor universitario. Tampoco sabía
que con el tiempo disfrutaría tanto dando clases, que mi vida se llenaría de
satisfacciones al ver a quienes fueron mis estudiantes triunfar,
construir familias, hacer lo que les gusta y, por supuesto, realizarlo
bien.
Me llamaron de mi Universidad —tres años después de graduarme— porque un profesor obtuvo una beca. Por cuestiones de trabajo con frecuencia me encontraba con profesores en algunos seminarios y congresos. Recuerdo la frase fulminante de la persona que me entrevistó, “… entonces tienes una clase en 30 minutos”.
¿Qué? ¿En 30 minutos? No, pero… ¿Qué les voy a decir?
Solo para los que hacen cuentas: Los otros 90 minutos estuve en el tráfico y en la entrevista laboral después de recibir la llamada de la universidad donde me preguntaban si me interesaba dirigir algunas asignaturas.
Bueno, mi primera clase improvisada fue también la primera clase como profesor en mi vida. Y… ¿Cuál fue el tema?
Tomé el camino rápido: Presentar oralmente mi currículum —Hoja de vida lo llaman en otros países—. La ventaja era que estaba vinculado al medio publicitario desde cuarto semestre y me había convertido en director de departamento para entonces.
La segunda parte fue conocer a los estudiantes y, además, les pedí que me dijeran que habían visto en las tres sesiones de clase anteriores. Los 90 minutos más largos y estresantes de mi vida.
A la mañana siguiente, tenía clase, así que pasé casi toda la noche tratando de idear un plan de clase. Primero me presento, luego se presentan ellos, me dicen que han visto y luego les puedo “hablar” —hablar, como si esto fuera ser profesor— del tema de algo, no recuerdo cuál fue el tema pero sí recuerdo haber tomado un par de libros que había leído, después hacemos un ejercicio de escritura y listo ya tengo preparada mi segunda clase.
Muy preparado, pensaba yo, llegué a mi segunda clase, imitando un poco a mis profesores —sobre todo, en la postura y el tono de voz—, empecé según el plan y en una hora se me acabó el tema. ¿Y ahora qué hago en la segunda hora?
Estoy seguro que a muchos de ustedes les ha pasado algo similar. Sobre todo, los que son expertos en su trabajo y de pronto les ofrecen, como a mí, dirigir un par de asignaturas en una universidad.
Por eso llamo esta primera parte “El Descubrir”, porque descubrí que ser profesor no se hace, literalmente, de la noche a la mañana.

Segunda parte: La Respuesta
Luego de muchos intentos, errores y aciertos, de preguntarle a los compañeros profesores y de asistir a la formación en pedagogía en la misma Universidad —mi total agradecimiento a la escuela de pedagogía—, me vi obligado a profesionalizar por un decreto del gobierno, así que me profesionalicé en Publicidad y cursé la especialización en informática para la docencia.
¿Por qué en algo con tecnología? El dominio de varias herramientas de diseño me habían orientado a manejar este tipo de asignaturas. También empezábamos a incursionar en el manejo de Internet. Pero algo no encajaba. ¿Por qué algunas de las actividades de aprendizaje funcionaban bien un semestre y al siguiente, no? ¿Qué sucedía?
La respuesta a estas preguntas me llevó a matricularme en la maestría en Intervención en Sistemas Humanos de la Universidad. Esta, con un enfoque sistémico, me permitió cambiar muchos paradigmas, me costó mucho, tanto que varias veces estuve a punto de abandonarla, pero las luces que me dio y el manejo de sesiones de grupo son maravillosas. Le debo mucho a esta maestría.
Hoy he profundizado en muchos temas sobre el aprendizaje: neurociencia, estrategias de aprendizaje diversas, gamificación, herramientas digitales para vincular en el aula y muchas otras.
Mi enfoque actual se sustenta en que la competencia que debe adquirir el estudiante es la que orienta la actividad de aprendizaje, es decir, qué se debe diseñar y basado en esto se planea la sesión de clase.

FCFTercera parte: Los Cambios Vertiginosos
¿Qué ha cambiado en estos años?
La respuesta corta es: Los estudiantes.
Esto es más complejo porque son muchos los cambios: Su forma de aprendizaje. Su cotidianeidad. Sus metas. Sus necesidades. La velocidad con la que genera nuevo conocimiento, la tecnología al servicio del aprendizaje.
También han cambiado las asignaturas que he dirigido en estos años: Redacción Publicitaria y taller de creatividad en la Facultad de Publicidad. Taller de Producción de Piezas, Diagramación y Diseño en Comunicación Social y Periodismo. Producción y Diseño multimedial en Ingeniería de Sistemas.
Finalmente, regresé a la Facultad de Comunicación Social y Periodismo para manejar asignaturas como Cibercultura y Comunicación Contemporánea, Laboratorio de Medios. Géneros, Formatos e Interactividad. Montajes y Diseños Comunicativos.
Si te sorprende la cantidad de asignaturas que he manejado, quiero aclararte que también he participado en cuatro reformas curriculares del programa de Comunicación Social y Periodismo, en más de cuatro procesos de renovación de Registro Calificado y en la acreditación, así como en tres renovaciones de alta calidad del mismo programa.
Estos, definitivamente, son algunos cambios en pocos años.